Nueva Ola Guardiola

Posted on 29 septiembre, 2011

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[Roberto G. Prada]

Josep Guardiola (Santpedor, Barcelona, 1971) salió del Barça por una puerta lateral. No por una trasera, pero tampoco por la principal. Como tantos y tantos jugadores insignia de grandes clubes, su salida del equipo al que había dedicado vida y carrera no fue de gran fasto ni pregón. Una pequeña ovación calculada antes de un partido y poco más. Lo justo para que el club se lave las manos sin temer posibles represalias de su hinchada por haberse deshecho de la figura que han venerado durante años.

Seis años (2001-2007) tardó Guardiola en volver al Barcelona. En el primero, como entrenador del filial, subió al Barça B a Segunda División B. Un año después, en 2008, se convertía en el entrenador del primer equipo. Ese mismo año ganaba la Liga, la Copa y la Champions League. Este hecho corrobora dos cosas. Que Guardiola es uno de los mejores entrenadores de la Historia y que el mayor acierto del Barcelona fue mantener a Rijkaard cuando las cosas fueron mal, quedando fieles a un estilo que Guardiola, el Elegido, sabría llevar a lo más alto después.

En lo deportivo, el planteamiento de Guardiola es una perogrullada, pero de difícil ejecución: básicamente perfecciona el juego al toque de Cruyff con las ideas más agresivas que en cuanto a presión de balón ha podido tomar de Bielsa o Sacchi.

Fuera del campo, por contra, prefiere esquivar el enfrentamiento dialéctico, lo que le ha dotado de un halo de elegancia que pocos sectores de la sociedad le niegan. Hombre de un autocontrol impresionante, sus declaraciones siempre ensalzan al rival y menosprecian los logros propios. Sin embargo, lejos de resultar natural, esa actitud impostada de falsa modestia tan exagerada deja muchas veces en evidencia el desprecio al rival y a la opinión pública.

Como Mourinho, su gran competidor en esa suerte de novela romántica que la prensa ha inventado entre los dos, Guardiola ha basado gran parte de su éxito en transmitir una imagen milimétricamente calculada tanto al público en general como a sus jugadores. La única diferencia es que uno ha tirado hacia el autoritarismo chabacano y barato, mientras el otro se ha ido por la tangente del bienqueda.

Bueno, en realidad hay otra diferencia. A Guardiola su táctica le ha salido perfecta. A Mourinho, de momento, no.

La canción de Los Directivos lo define perfectamente. Nueva Ola Guardiola.

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Posted in: A TRALLÓN